Oh, Nicaragua, perla de luz encendida, donde el viento del Caribe lleva su aroma, Masaya, volcán que guarda la vida, y un canto de fuego en el alma se asoma.
Ometepe, flor que en agua se mira, entre volcanes surge un poema del destino, Rubén Darío tejió con palabras legado divino, sandinistas lucharon por su propio camino.
Héroes valientes rompieron las cadenas, la libertad nació bajo el cielo profundo, pero tras la victoria, llegaron las penas, y sombras volvieron a cubrir este mundo.
¿Cuándo el destino será luz verdadera? Tal vez con el alba llegue su primavera…
Y ahora puedes sumergirte en el vibrante mundo de los ritmos latinoamericanos y escuchar cómo este soneto resuena en: