Donde cóndor vuela y La Paz se inspira, Titicaca extiende un espejo dorado, Bolivia, un fuego que nunca se expira, el Salar de Uyuni, un sueño sagrado.
En el Altiplano danza el viento helado, mas el fuego ancestral sigue iluminado. Los espíritus llenan el horizonte callado, la hoja de coca sana el alma lastimado.
Tu folklore es un tapiz de mil colores, donde quechua y aymara danzan unidos, eres eco del viento, canto de amores, naturaleza y pueblo en versos tejidos.
Eres litio y plata, un faro estelar, el grito de un sueño que jamás morirá.
Y ahora puedes sumergirte en el vibrante mundo de los ritmos latinoamericanos y escuchar cómo este soneto resuena en: