En la costa dorada el sol te abraza, y el mar con su danza calma el pesar, Belice, brisa que en sueños se enlaza, es tropo de encanto, misterio y azar.
Los vientos susurran con ecos divinos, son sabios antiguos, creadores de un destino. En selvas mayas hay un sueño cristalino: «¡Sigue la estrella, traza tu camino!…»
Arrecifes vibrantes y otras joyas del abismo, sus colores y formas, un hechizo divino, que custodian secretos del azul cristalino.
Belice, canción de libertad y heroísmo, canto sublime, edén soberano. ¡Eres portal al paraíso arcano!
Y ahora puedes sumergirte en el vibrante mundo de los ritmos latinoamericanos y escuchar cómo este soneto resuena en: