Donde Orinoco acaricia verdes llanos, y Salto Ángel se desliza al abismo, Venezuela se alza, en sus sueños soberanos, tejiendo entre café y oro negro su heroísmo.
El joropo palpita, como un tambor ardiente, y desde los Andes canta al viento su destino. En su danza florece la fuerza valiente, pues la historia se abre paso por camino divino.
Aquí Bolívar vive en la llama de su gente, la libertad se alza, indómita y valiente. El pueblo, fuerte y noble, es estrella reluciente, Que vence al vil poder con voluntad creciente.
Vendrá mañana claro, con luz de eternidad, como estrellas que brillan, en su serena bondad.
Y ahora puedes sumergirte en el vibrante mundo de los ritmos latinoamericanos y escuchar cómo este soneto resuena en: