En la tierra gloriosa, donde el sol no perece, el guaraní murmura su corriente serena, Paraguay resplandece, su belleza florece, abrazando las almas con su gracia plena.
El mate fluye como un río encantado, el tereré refresca los sueños del alma, e Itaipú, con su eco sagrado, da al pueblo su fuerza, su llama, su calma.
Dos lenguas vibran en un verso profundo, un pueblo sabio que desafía la historia, sin horizonte azul, su río fecundo teje los sueños de lucha y victoria.
Oh, Paraguay, tu esencia siempre invita, a sueños sublimes que la vida bendita.
Y ahora puedes sumergirte en el vibrante mundo de los ritmos latinoamericanos y escuchar cómo este soneto resuena en: